Autor

A no ser que se indique lo contrario, todos los textos publicados en este blog han sido escritos por Jesuhadín Pérez Valdés

Mostrando entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas

sábado, 10 de noviembre de 2018

Esos plomazos que te van matando lentamente...

La tarde es un plomazo cuando tienes que arrancar cada minuto a martillazos. 

La tarde es un plomazo cuando una pared que cae en su agonía paga tu renta, y alivia tu hambre. 

La tarde es un plomazo cuando la nostalgia te tira de la tráquea como la correa de un amo que te odia. 

La tarde es un plomazo cuando no te quedan en el alma fuerzas para leer un libro, escribir un poema o sembrar un árbol. Las tardes así son plomazos que te van matando lentamente...

lunes, 20 de julio de 2015

Mi delito...




Mi delito  es amarte, señor,
sentirte dentro
y defender esta fe que aprendí hace tiempo
mirándote en cada cosa hermosa que has hecho tú.

Mi delito es amarte señor
y por amarte llevaré este grillete
si es preciso toda la vida;
porque no temo sufrir por ti.

No van a arrancarme nunca
esta certeza de que estás
mirándome,
desde algún rincón de este cielo inmenso.

Mi delito es amarte señor…


2004


jueves, 16 de julio de 2015

Decadencia.





Cuba... 
La bruma de la noche enciende los faroles de la calle
una miseria desgarra todos los rincones
mientras los hombres van despreocupados a sus asuntos.

Todo fluye normalmente
nadie escucha el aullido de los perros ni el ruido quejumbroso del crepúsculo.
Nadie se da cuenta,
de paredes que destilan humedad,
y  goteras milenarias

viernes, 16 de enero de 2015

Estarás sólo…


Estarás sólo
en el primer latido de la vida,
doloroso parto de la luz,
en ese llanto de recién nacido.

Estarás sólo
en cada paso dado en falso,
en los golpes,
en el miedo de seguir,
cada noche al cerrar los ojos.

Estarás sólo
un día completo por cada estación,
en las hojas que arranques por descuido,
en el banco preferido de tu parque,
en los recuerdos.

domingo, 11 de enero de 2015

Lo siento.


Llegaste a mí, para tocar la puerta equivocada
y no podré ayudarte.
Créeme, me cuesta ese silencio de horas que pasan sin sembrar semillas
pero no quiero.

Siento el aleteo de tu corazón y el montón de sorpresas que guardabas para mí.
Pero no. Perdóname. Dale a otro mi regalo sin remordimientos.
Yo te amaré de otra manera, si es posible
no busco que los días revuelquen nuestros corazones.

…no temas
guardare el secreto.
A ti te toca perdonar…







Olvido.

Tu dedo apretó mis labios
dejando en ellos una hendidura por donde se me escaparon las ganas.

Después,
en el mismo parque me pides una explicación y no puedo…
Las horas en silencio arrancaron a pedazos mi deseo
hoy, solo queda en mi regazo un puñado de vagos pensamientos que no importan.
Murió definitivamente aquella petición.

En este momento solo está el sabor de tu dedo
apresando sin remedio mis palabras.







domingo, 28 de septiembre de 2014

Volver a empezar.

Por favor vete…
No vale la pena seguir reparando
Lo hermoso que construimos una vez se ha roto.
Hagamos nuestro tiempo mejor
no sigamos estropeando la memoria.
Podemos.
Aún quedan ganas.
La vida continúa
echemos a andar.
Al principio habrá noches sin luna
aullidos de perros vagabundos
pero, tendremos paz,
ese espacio
que es imposible conseguir ahora
y entre el silencio de las horas
intentemos
volver a empezar.

2006.

viernes, 15 de agosto de 2014

Petición.



No puedo Dios, pensar en ti,
por mi maldad,
sé de sobra que no puedo contar con tu perdón,

Elegía


Días idénticos y grises
en los que el tiempo se escurre como agua
por la fractura de un cántaro mal horneado.
Y pasan las horas
arrancándonos la vida grano a grano
hasta que quedemos reducidos
a la armadura de alambre que llevamos dentro,
estatuas
que la lluvia y el viento va descubriendo
delgadas, oxidadas, mustias.
Después…
una lápida silenciosa
testigo de que alguna vez fuimos algo,
o estos versos
atrapados en el cuaderno de un soñador solitario
(insectos de una telaraña)

Y, ¿Qué puedo hacer?
cerrar los ojos y callar
esperando el último latido,
imaginando en medio de tanto abandono
que, tal vez, alguien me recuerda.

13 de enero 2006.